Cientos de personas “indignadas” se concentraron en las inmediaciones del Ayuntamiento de Santa Cruz en el pleno de investidura para exigir una democracia real. Una institución pública que celebraba en un acto privado la toma de posesión de nuevos concejales en la corporación capitalina y que mediante un enorme despliegue policial impidió el ejercicio de la crítica y la libertad de expresión de las personas concentradas.
Agentes de la Unidad de Intervención Policial y de la UNIPOL bloquearon todos los accesos al Ayuntamiento y se emplearon con saña cuando, tras finalizar la toma de posesión sobre las 13:30 horas, comenzaban a salir del garaje los primeros coches de representantes políticos. Ante el intento de bloquear la salida de los vehículos con una sentada, los antidisturbios emplearon la violencia para desalojar al grupo de manifestantes empujando, arrastrando y propinando golpes con los puños, resultando varias personas heridas de diversa consideración, siendo la más grave una joven que tuvo que ser traslada en ambulancia a un centro sanitario.
En ese ambiente de crispación, la edil del partido Popular Cristina Tavío salió caminando del consistorio municipal fuertemente escoltada mientras las personas concentradas le gritaban al unísono “que no, que no, que no nos representan” y “no hay pan para tanto chorizo. Nuevamente se produjeron forcejeos y empujones por parte de la policía que obtuvo como respuesta los brazos en alto de las personas indignadas en señal de no violencia y al grito de “estas son nuestras armas”.








